Vaya por delante que, aunque durante años fui lector habitual de columnas periodisticas y articulos de firma en semanarios, nunca fui lo que se dice un fan. Habia escritos con los que estaba mas o menos de acuerdo pero nunca se me paso por la cabeza alabar al autor. Cosas de la educacion de uno, supongo. Y ni siquiera hoy en dia, que lo tengo mas facil con las versiones digitales de los medios de comunicacion me acuerdo de echarles un vistazo.
En parte porque soy muy quisquilloso con los medios que visito y en parte porque es mi dieta esencial diaria de visitas. Absolutamente prescindibles, diria, y solo los visito cuando veo algun articulo propuesto en los agregadores de noticias.
Viene a cuento la cosa porque tengo un conocido, absoluto aficionado a los articulos de opinion, columnas, comentaristas y firmas que tiene su “top ten” y todo. Hasta aqui nada raro. El problema viene cuando el individuo te habla del autor, desde cierta admiracion. Asi, el curriculo cuenta. Y las acciones. El pasado que lustra y te da una capa brillante.
El problema es que, por fortuna, vivimos en tiempos digitales. Nunca infravalores la inmensa capacidad de mala leche de alguien con cuenta en youtube, por poner. Suele ocurrir, con mas frecuencia de lo que se piensa, que un “opinador” profesional suelta, en esos momentos de extasis verborreicos, alguna frase que luego preferiria borrar.
Se puede ver como el caso del cazador cazado aunque mas bien yo lo veo como algo natural. Los “opinadores” pretenden estar en posesion de la verdad unica y absoluta todo el tiempo y, claro, eso lleva desgaste. Ser el faro cultural del universo es un trabajo a tiempo completo, sin descanso, y a veces bajan la guardia.
No es solo una cuestion de argumentos opuestos, como el antifascista que defiende el imperialismo, el indepentista que niega a los demas lo que pide para si, el luchador por los derechos humanos que defiende al bando mejor armado o cosas asi (aunque lo parezca no me refiero en exclusiva al caso de Pilar Rahola; su caso es solo una gota en un oceano de contradicciones). Es ya una cuestion de sistema.
Decia un profesor de filosofia que tuve que la primera mision de todo filosofo deberia consistir en crear una teoria del conocimiento para, a partir de ahi, poder empezar a entender lo demas. Eso, bien llevado, hace que luego no se te caiga el sistema al completo por un argumento incoherente.
Esta idea, desde luego, no es la que rige en el pensamiento de los “opinadores” profesionales. En ellos es mas una cuestion de estetica, de lo que les queda bien decir, opinar, defender o simplemente que los demas tengan esa imagen de ellos.
Incluso hasta este punto todo esta bien. Todo el mundo tiene un derecho inalienable a pensar lo que quiera o a decir tonterias. Pero si te pagan por decir tonterias… ¿no te convierte eso en un tonto profesional? No lo se.
Lo que esta claro es que si eres un “opinador” profesional, puedes correr pero no esconderte de un video en youtube, metacafe, vimeo o cualquier otro que genere los tan consabidos “owned” o “zas en toda la boca” .
Y otro dia hablamos de falacias.