Hace poco, en una fiesta de amigachos, conoci a dos amigos del anfitrion. Uno de ellos resultaba ser un escritor maldito. Me resulto curiosa la cuestion, sobre todo en estos tiempos de la religion del marketing, porque en el fondo uno no deja de pensar que esa etiqueta de “maldito” es un recurso mas para intentar la venta de un producto que no termina de arrancar.

La cosa es que el anfitrion me cuenta su historia. Era, en su juventud, ya hace unos años, una reluciente y joven promesa que parecia tener un futuro fulgurante. Se debia a dos certamentes, uno de poesia libre y otro de novela que el “maldito” habia ganado. La critica, al parecer, se mostro encantada con su estilo transgresor en la poesia y su narrativa directa. 

Tenia preparada su segunda novela y la presento, inedita, a un certamen literario de gran prestigio. En las quinielas que, como se pueden imaginar, se hacen mezclando a partes iguales informacion privilegiada y prevision de las tendencias de temporada, se le tenia por seguro ganador o, en el peor de los casos, primer finalista.

Sin embargo, antes del fallo del certamen, al “maldito” lo invitan a una sesion de “fabula mordaz” organizada por alguna oscura elite del intelectualismo bohemio capitalino. En un intento de recuperar ese espiritu satirico de finales del XVIII y comienzos del XX, se invitaba a autores a realizar un relato, medio preparado medio improvisado, en cierto tono alevoso sin olvidar la jocosidad.

El “maldito”, cuando llego su turno, expuso una fabula en la que un niño preguntaba a su abuelo sobre la teoria de la evolucion darwiniana. Este explicaba a su nieto los mecanismos de la adaptacion mediante ejemplos cotidianos tales como los profundos cambios de chaqueta y caracter sufridos por politicos, empresarios (incluidos los del sector literario) y demas celebridades. En cierto modo, el relato recordaba un poco aquel viejo chiste que contaba que Franco resucitaba durante el gobierno del PP y le preguntaba al vigilante del Valle de los Caidos quien gobernaba.

El caso es que la cosa trascendio, probablemente debido a algun incomodo asistente, y el “maldito” no solo no consiguio ningun premio, sino que ademas se le cerraron todas las puertas editoriales dejandole la unica opcion de la “auto-edicion”, esfuerzo que no estaba dispuesto a hacer.

Antes, cuando ocurrieron estos hechos, como ahora, la actividad empresarial de alto nivel es un ente vivo que busca su supervivencia gracias a esos misterios denominados “moviemientos de mercado” y, claro, si te enemistas con uno, en el fondo te enemistas con todos pues, precisamente, todos, aunque competidores y/o antagonistas, participan de la misma tarta que, al final, es propiedad de uno o dos (tal vez tres) grupos de inversion.

El “maldito”, poco despues, me hablo de su teoria de las dos Españas. Decia que si la cosa respiraba demasiada calma chicha, habia que resucitar la cuestion, ya sea gritando “España se rompe” o exhumando tumbas. Lo que sea con tal de que permanezca el espiritu de las dos Españas porque si no, dice, buena parte del entramado de negocios nacional se va al carajo.

Lo dice porque, en un afan anti monopolio, la “cosa” de los negocios de España se ha articulado para que exista la competencia productiva hasta cierto nivel. A partir de dicho nivel ya no existe tal competencia, dando igual trabajar con una empresa o con otra pues alcanzara el mismo resultado. Asi que, para inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro, se ejerce la presion de la simpatia politica.

Lo cortes no quita lo valiente, asi que en cuanto oigo una teoria estudiada, pregunto los pormenores. Curioso que es uno, oiga. Pregunte, por casualidad, si los dos bandos en la cima son la derecha o la izquierda, o tal vez la derecha y la derecha algo mas extrema.

El “maldito” me indico amablemente que no era un cuestion de conservadurismo politico, ni de estar a favor de abortos o eutanasia. O, incluso mas graficamente, de derecha pro Jimenez Losantos y derecha anti Jimenez Losantos. El dinero, en mayusculas, no entiende de tales fruslerias. ¿O, acaso, no me daba cuenta que la cohenrencia deja de existir en el momento en que te adhieres a una ideologia por ser, en si misma, un interes creado?

Al final, como es costumbre, el “maldito” hecho la culpa a la ESO que la juventud piense que etica y moral son sinonimos. Y eso, a pesar de ser yo un hijo de la EGB, de haber hecho letras puras y de haberme comido la Etica a Nicomano de Aristoteles en su version en dialecto jonico-atico.

Al final, por un momento, recorde aquella imagen impactante de un relativamente conocido comunista local, de pose cuiodadosamente bohemia, que lanzaba a su escaso rebaño una arenga instando a la revolucion sin el pueblo, “a las barricadas, que ya se dara cuenta el pueblo de lo que le conviene”. Y lo decia el tipo, imperterrito, con cierta aura mesianica, mientras se fumaba un Marlboro.