Estaba el otro día intentando explicar a Florian el asunto del canon compensatorio porque, a pesar de lo de diga Teddy y compañía (a los cuales, por cierto, se les ha pillado mintiendo muchas veces, esta en youtube que todo lo ve) la cosa no funciona igual en “toda europa” como les gusta decir a boca llena.

Como quiera que, jurídicamente, es un truño que nos han metido (cosas de no permitir el control previo constitucional, a veces funciona bien y otras no) y que seguirá entre nosotros hasta que alguien con mucho tiempo libre y dinero se encargue de llevar la cuestión a las más altas instancias judiciales españolas, es muy complicado explicarlo a alguien de otro país. Bueno, es decir, explicarlo con fundamentos legales, que es otro cantar.

Al final, Florian lo ha pillado o, mas bien, lo ha asimilado archivandolo mentalmente en la categoría “españoladas” que viene a ser el equivalente germano a nuestra etiqueta “cabezacuadradadismo”, por abundar en estereotipos.

Evidentemente, durante la conversación tuvieron ocasión de aparecer los argumentos clásicos, entre ellos, el nimio porcentaje que se lleva el artista del precio del cd. Y ahí Florian me contó la historia del grupo de su primo.

El grupo en cuestión (de nombre altamente impronunciable) estuvo ahorrando dinero durante un año. Cada miembro aportaba de su sueldo una cantidad dentro de sus posibilidades hasta que entre todos juntaron doce mil euros. Compraron material (un pc, una mesa de mezclas, efectos, algun interfaz usb, micros, cables y poco más) por valor de 4000 €. Luego se pasaron dos meses grabando su primer disco en el local de ensayo. Todo con software gratuito o el incluido con el material comprado. Un DJ y técnico de sonido de su ciudad se encargó de orientarles un poco sobre la cuestión de producción, arreglos y demás. Una vez terminado el asunto, se pulieron el resto del dinero en tirar 2000 copias del cd (el cual incluía, además de las canciones, un video clip casero y un video de una actuación en directo). El empaquetado del CD se cuidó bastante a nivel gráfico y se incluía un libreto con fotos, una camiseta y en fin, regalos variados. Por supuesto todos los cd estaban firmados por los componentes (arduo trabajo, sin duda).

Y cuando ya tenían todo preparado, pusieron todos los temas disponibles para descarga en su página web, crearon el seed para torrent y emule y pusieron los enlaces de descarga directa en rapidshare, megaupload y similares.

Y claro, uno se pregunta, ¿ein? En fin, la cosa tardó un poco en arrancar pero a los dos meses ya contabilizaban más de cien mil descargas solo desde su web y desde las descargas directas. En parte gracias a pegar fotocopias con la web y las palabras descarga gratuita en todos los locales de musica que pudieron. Para no aburrir, al poco empezaron a dar conciertos en los garitos de su zona y en los conciertos tenían los cd a la venta por si alguien quería el paquete completo. Es decir, no pagaban por la música, que ya la habían puesto a disposición, sino más bien por el merchandising.

Se acabaron los cd y vuelta a hacer una nueva versión más actualizada. Y así hasta la fecha.

De eso hace ahora dos años. El resultado es más de trescientasmil copias vendidas de las cuales, por cierto, solo se ganan un euro. Así que, sin contar el caché que cobran por actuación (que, evidentemente ha pasado de cero en las primeras actuaciones a algo mucho más decente en la actualidad), las cuentas salen redondas.

La cuestión más importante, me cuenta Florian, es que el hermano del batería milita en un grupo fichado por discográfica, con su segundo album en el mercado recien lanzado y miles de conciertos a su espalda. Y, efectivamente, lo gana mucho mejor pero solo ha tenido 20 días de vacaciones en los últimos dos años.

A veces la cantidad no es tan importante como la calidad.